Me encanta que te creas libre, señor, dueño.
Sonrío al acordarme de tus palabras, esas que salen de tus labios, de esa boca que me recorre y cree dominarme. Reflejas tus anhelos en mi figurada sumisión, pretendiendo reforzar así tu supuesta hegemonía. Ambicionas el poder. Reclamas en silencio, haciendo ver que no te importa, un trono que no ocuparás nunca. Disfrazas de indiferencia el deseo de tenerme sólo para ti. Y en la proximidad, en las distancias momentáneas, mi desnudez te trastorna; me odias y me acercas, me deseas y me alejas. Intenta domesticarme, adelante, será tan gratificante ver cómo lo intentas...
Y mientras tanto, yo sonrío.
Te crees listo, tan listo... Crees, iluso, que me enloquece que vayas y vuelvas. Crees, mientras degustas maravillado la suavidad de mi piel, que estoy a tus pies para cumplir tus deseos. Crees -¡oh, maravillas del autoengaño!-, que eres el epicentro que sustenta todo el Universo de mis gemidos. Entretanto yo observo, medito, decido.
Entretanto sonrío, porque me diviertes infinitamente.
Y lo cierto es que poco me importa en qué ocupes tu tiempo. No quiero tus pensamientos, ni tu razón, ni tu condescendencia. Así que, como te digo, sonrío y permito que sigas viviendo del espejismo. Dejo que hagas, deshagas y, creyéndome interesada en los cambios, en los planes, en tu fingida naturalidad y tu hilarante pose de conquistador, dejo que me tomes. Lo que no sabes es que reconozco ese fulgor de superioridad que ostentas. Y mientras acaricio tu cuerpo, mientras me relamo y te deleitas, mientras te sumerges con avidez en la inmensidad de mi océano, mientras te susurro lascivas amenazas y te vuelves loco, mientras todo eso ocurre, se te olvida que cumples mi voluntad. Cumples con mi apetito al subyugarme, al codiciar mis húmedas sugerencias, al ejecutar mis deseos con premura...
...con obscena y férrea obediencia.

2 comentarios:
Cuando en un problema de ingeniería aparece un dato que no estaba, un límite implícito que se deduce del contexto, un detalle que permite acotar los elementos a utilizar en el diseño...
Entonces, aunque el texto sea el mismo, la lectura es nueva, y mucho más interesante, y nos hace pensar "Joder, ahora sí que sí. Ya lo he pillado".
Ahora sí que sí.
De banda sonora, una canción con un título que me ha venido a la cabeza al releer el relato: la Mala y el Jotamayúscula - Tirititi Tirititero http://www.youtube.com/watch?v=Jka03nME9Io
Inestimable aportación, como siempre.
Besos, con B ;)
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