jueves, 9 de octubre de 2008

Deja que te guie.

Sé que estás ahí, al otro lado de la pantalla, y que me estás leyendo. Sabes que me estoy dirigiendo a ti y sólo a ti... Sabes cómo sonaría mi voz, si alguna voz tuviera que ponerle melodía a éstas líneas. Sé también que aún puedes notar cómo mis uñas arañaron tu hombro derecho, abriendo suaves surcos que enjaulaban el dragón de tu espalda.

Aún tengo tu aliento en el cuello...

Sé que, entre todas las personas que recorran estas líneas, tú sabrás apreciar cada detalle. Igualmente, sé que estabas esperándolas.

Te imagino sentado, con esa media sonrisa en los labios... Por supuesto, te imagino de traje. Esos pantalones te sientan de vicio, por cierto. Permíteme esa licencia, al menos. Cuánto me gustaría acercarme por detrás y deslizar mis manos desde tus hombros hasta tu ombligo, apretando cada centímetro del recorrido. Me encantaría poder morderte el cuello de arriba a abajo, lentamente... que notaras otra vez lo que se siente cuando mi lengua entra en contacto con tu piel. Entonces tú cerrarías los ojos, como haces siempre, y empezaría a desabotonarte la camisa. Una de mis manos se aventuraría dentro, hasta encontrar tu pezón... y no lo dejaría así como así. La otra mano, en cambio, estaría muy ocupada con tu cinturón.

Mmmmmh... Me estoy imaginando lo que encuentro cuando deslizo la mano bajo tus pantalones... Me encanta notarlo caliente en mi mano, acariciarte...
Me gustaría darte la vuelta en la silla y sentarme a horcajadas sobre ti. Quiero que durante la centésima de segundo en la que nuestros cuerpos tarden en hacer contacto puedas sentir mi calor, igual que yo el tuyo. Desabróchame la blusa. Aspírame y bésame. Agarra con fuerza mis caderas mientras yo sigo saboreando tu cuello.

Quiero que me busques y que me encuentres. Preparada, como sabes. Quiero sentirte tan dentro que duela. Quiero librarte de la camisa... pero quiero dejarte los pantalones puestos lo suficiente como para que adivines lo que viene ahora.

Investiga bajo mi ropa interior y recorre mis recovecos con tus dedos. Siente otra vez mis humedades. Sé que te encantan. Escucha mis susurros entrecortados en tu oído. Quiero que me dejes sin aliento, sin respiración, sin nada que perder.

Sabes que me encanta que me mires. Quiero que disfrutes mientras te degusto, mientras te paladeo con calma. Muy poco a poco, como se hacen desear las cosas...

Entra en mi y hazme estremecer, vibrar, suspirar... déjate guiar. Creo que el destino que te aguarda te gustará, y mucho, así que relájate y disfruta del viaje. Deja que mi boca investigue la tuya mientras me muevo sobre ti, deja que pierda el control el tiempo suficiente como para que no compense recuperarlo...


Supongo que también sabes cómo termina esta historia...


La próxima vez déjame ponerle voz.

Deja que te guie.






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