sábado, 16 de febrero de 2008

Deserción de oportunidad.

Vas y vienes a tu antojo, como si pudieras controlar cada aspecto de mi vida sin importar cuánto me vapuleas en el intento.

Te extraño mientras paseo con el rumbo fijo hacia ninguna parte, preguntándome dónde estás, qué estás haciendo y por qué no estás conmigo.

Y a veces te odio por permitir que tu ausencia duela de esta forma, por las veces que estás sin estar, por las que me dices que me quieres y es mentira, por haberte convertido en algo tan esencial sin que me hubiera dado tiempo a impedirlo.


Podría echar a correr y dejarte atrás, ¿sabes? Lo haría. Podría.




Pero te extraño cada noche que pasas alejada de mi cama.
Te extraño cada amanecer que el sol baña mis sábanas vacías.
Te extraño cada vez que busco en la almohada tu perfume.
Te extraño cada gota que cae en los días de lluvia.
Te extraño cada luna nueva, cada luna llena, cada cuarto...


...en mi cuarto.

1 comentario:

almadeangel dijo...

me encanto poder leer tus aleteos..
muakusss